El pasado 25 de noviembre nuestra escuela se sumó con profundo compromiso a la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. No se trató solo de una fecha en el calendario, sino de un llamado a la reflexión y a la acción colectiva desde el aula y la comunidad educativa. Durante la jornada, estudiantes y docentes realizaron un mosaico de expresiones creativas: acrósticos que alzaron palabras como respeto y dignidad, poesías cargadas de sensibilidad, acuerdos que sellan compromisos de convivencia pacífica, canciones y frases que resonaron en los pasillos recordándonos que la voz de cada uno importa.
Este día —de origen internacional y vinculado a la memoria de las hermanas Mirabal, quienes fueron asesinadas en 1960 por su lucha contra la injusticia— invita a renovar el compromiso de prevenir y erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres. UNESCO recuerda que esta fecha marcó, años después, un hito global para impulsar acciones contra la violencia basada en género, incluyendo campañas de activismo que se extienden más allá de un solo día.
En nuestra escuela, el ejercicio creativo de hoy es semilla: hoy se escucha un poema o un canto, mañana se construye un entorno donde el respeto, la igualdad y la seguridad de todas y todos sean reales y permanentes. Agradecemos a cada estudiante, docente y personal que participó; su aporte reafirma que la educación es, ante todo, una herramienta de transformación social. Que este 25 de noviembre nos inspire, no solo a recordar, sino a seguir actuando con justicia y esperanza en cada día del año.






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